Por: Héctor Abarca Velencoso, Socio fundador de Dendron y La Manchuela por el Clima.
Mucha gente no consigue ver la importancia de conservar todas y cada una de las especies de nuestro planeta. Desde mi graduación como biólogo, algunas personas curiosas me hacen preguntas como: “¿Para qué sirven los mosquitos? Son un animal que solo molesta” o “¿En serio vale la pena invertir tanto dinero en conservar un pájaro que se va a extinguir debido al cambio climático?”.
La biodiversidad, además de molestar (¡pero solo en unos pocos casos!), ha sido la base del desarrollo humano desde que existimos como especie. Todo este conjunto de seres animales y vegetales constituye los ecosistemas de los que obtenemos alimentos, medicamentos, madera, agua y oxígeno. Entonces, si son tan importantes ¿por qué se dice que estamos provocando la sexta extinción masiva? ¿Por qué 1 de cada 4 especies está en riesgo de extinción?
Llevamos siglos haciendo y deshaciendo a nuestro antojo, intercambiando, comprando y vendiendo los productos procedentes de los ecosistemas. Siempre hemos sido conscientes de su valor incalculable, pero, desafortunadamente, debido a que la complejidad de los ecosistemas hace que no se puedan comercializar de forma global sino solo sus productos, su precio quedó reducido a una ínfima parte de su valor real. Es decir, al precio de productos que podíamos medir, como el terreno, el agua, la madera, la carne, las esencias o los frutos…

Con ello, en nuestro desarrollo como especie, hemos obviado la inmensa importancia de los servicios que aportan los ecosistemas y, así, hemos llegado a un punto en el que los indicadores mundiales sobre la extensión y el estado de estos han mostrado una reducción del 47% como media, en relación con los cálculos iniciales estimados.
Después de miles de atrocidades ecológicas, nos hemos dado cuenta de que o conseguimos cuantificar el valor de los ecosistemas para darle un precio e integrarlos en la economía o estamos condenados a autodestruirnos, al acabar con la capacidad de la Tierra de sustentarnos como especie.
Vistas las evidencias claras de las consecuencias de nuestro modelo de desarrollo, empezamos a vislumbrar el modo de construir un futuro compartido para todas las formas de vida. Estamos comenzando a ver cómo pequeños propietarios forestales de varias partes del mundo empiezan a recibir ingresos por conservar la integridad de los ecosistemas que legalmente poseen, a rentabilizar el mantenimiento de la biodiversidad que sustenta todos los servicios que ofrecen los ecosistemas empieza a ser una realidad.
En UFIL, por ejemplo, se están llevando a cabo iniciativas relacionadas con la construcción sostenible, la conservación de la biodiversidad, la recuperación de trabajos ancestrales o iniciativas turísticas que fomentan la convivencia del ser humano con el medio natural de manera ordenada y respetando a quienes habitan en estos entornos. Este laboratorio de ideas y de emprendimiento, del cual formamos parte, nos ha servido para impulsar ideas encaminadas a salvaguardar y valorar la relación de respeto del ser humano con el medio que le rodea.

Pero es posible que el lector se pregunte: “¿Quién está dispuesto a pagar por esto?”. Algunas empresas e instituciones, debido a la creciente concienciación de la sociedad civil, ya están empezando a adoptar acciones más responsables respecto al impacto medioambiental de sus procesos productivos o a los derechos de las personas. Entre estas acciones se encuentra el patrocinio de las actividades de mejora de la integridad ecológica y la biodiversidad de muchos ecosistemas.
Este es un gran punto de partida para crear nuevos modelos de negocio basados en el cuidado del medio ambiente y para ello el emprendimiento en las zonas rurales es fundamental. Proyectos como el Laboratorio de Emprendimiento en Bioeconomía Forestal de Cuenca (UFIL) es una gran herramienta para el surgimiento de nuevas empresas con propósito y capaces de prosperar dentro de los límites biofísicos de nuestro planeta.
Porque no nos equivoquemos: la sostenibilidad es un concepto de cuya aplicación solo se benefician los seres humanos. Para la biodiversidad, esta sexta extinción masiva causada por el ser humano es solamente un episodio más de la historia de nuestro planeta Tierra. Después de unos pocos millones de años, la biodiversidad será más rica que antes de la aparición del Homo sapiens, tal y como lo ha hecho en las anteriores extinciones masivas. Nuestra decisión hoy es si queremos o no ser parte del esplendor ecológico que se avecina en nuestro planeta.






