Quemas prescritas: de la teoría a la práctica en la prevención de incendios forestales

La imagen más extendida sobre el fuego en el entorno forestal es la de una catástrofe difícil de controlar. Sin embargo, cuando se utiliza con conocimiento y planificación, también puede ser una herramienta valiosa para prevenir incendios, conservar hábitats y mejorar la gestión forestal. Esta es la lógica que impulsa las llamadas quemas prescritas, una técnica empleada durante siglos por comunidades rurales y ganaderas para el mantenimiento de pastos, el control de especies invasoras o la regeneración de suelos. 

La quema prescrita consiste en aplicar fuego de manera controlada, bajo condiciones muy concretas (meteorológicas, topográficas, vegetativas y humanas), con objetivos preventivos o ecológicos. Hoy, se plantea también como una herramienta moderna frente al avance de los incendios forestales de alta intensidad, cada vez más frecuentes por el cambio climático.

El fuego como herramienta de gestión: una posible opción en Castilla-La Mancha

El pasado 27 de noviembre se celebró en UFIL la jornada formativa “Quemas prescritas por empresas privadas. Casos de éxito en Cataluña, con la participación de más de 20 asistentes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, empresas, técnicos y cuerpos de bomberos. 

El encuentro puso sobre la mesa una pregunta clave: ¿puede Castilla-La Mancha avanzar hacia un modelo más eficiente de prevención de incendios y gestión forestal incorporando quemas prescritas como lo está haciendo Cataluña?

Durante la sesión, se compartieron experiencias reales del modelo catalán, impulsado desde empresas privadas en coordinación con la administración pública, lo que permite ampliar la capacidad operativa y responder a la creciente demanda de tratamientos forestales en zonas de alto riesgo.

Cataluña: del uso público al impulso privado en quemas prescritas

En los últimos años, Cataluña ha ampliado el uso de quemas prescritas incorporando al sector privado como agente activo. En ausencia de un marco legal específico que regule esta práctica, las empresas forestales han encontrado una vía para actuar con seguridad jurídica: presentar planes de quema detallados y ajustarse a estándares normativos equivalentes a los de bomberos públicos.

El procedimiento administrativo en Cataluña implica:

  • Elaborar un plan de quema con objetivos, estrategia, zonas seguras y líneas de defensa.
  • Solicitar un permiso al Servei de Prevenció d’Incendis Forestals.
  • Obtener aprobación final del Director General de Bosques de Cataluña tras la revisión por parte de ayuntamientos, parques naturales, propietarios, agentes rurales o zonas protegidas.
  • Realizar trabajos previos de campo (como limpieza y preparación de líneas de defensa, revisión de puntos de escape o verificación de zonas seguras).
  • Organizar un briefing formal detallado antes de la ejecución, donde se revisan aspectos como objetivo técnico de la quema, estrategia de ignición, roles y posiciones de cada operario o protocolo de activación de emergencias.

Entre las experiencias ejecutadas destaca una quema bajo arbolado realizada en Senan, como parte de la implementación de un PEG (Puntos Estratégicos de Gestión). Tras realizar un aclareo suave, se procedió a la quema de combustible fino, como matorral y ramas bajas, utilizando técnicas como el antorcheo (ignición controlada con herramientas manuales). Además, se activó el banco de semillas de herbáceas del suelo para mejorar la calidad del pasto, lo que permitió posteriormente su mantenimiento mediante pastoreo con un rebaño de cabras.

Este tipo de experiencias demuestra que las empresas privadas pueden asumir un papel clave en la prevención activa de incendios, ofreciendo un servicio complementario al público y dando respuesta a zonas donde actualmente no se llega.

¿Qué ocurre en Castilla-La Mancha con las quemas prescritas?

En Castilla-La Mancha, las quemas prescritas están restringidas en la práctica a lo que puede ejecutar GEACAM (la empresa pública regional), pero la demanda crece y la capacidad de respuesta es limitada. 

Además, el procedimiento administrativo para obtener permisos desde el sector privado es complejo y poco conocido, lo que frena cualquier iniciativa.

Actualmente, la ley regional no prohíbe explícitamente las quemas prescritas, pero tampoco establece una regulación clara para su aplicación desde el ámbito privado. Esta ambigüedad legal genera inseguridad y dificulta la implicación de nuevos actores.

Como se observó durante la jornada en UFIL, hay propietarios, técnicos y empresas interesadas en explorar esta vía. Sin embargo, para que sea una realidad, se necesita:

  1. Voluntad política: sin respaldo institucional ni liderazgo de la administración pública, es difícil avanzar.
  2. Pilotos demostrativos: deben impulsarse experiencias concretas que validen el modelo y generen confianza.
  3. Demanda real: sólo si existe una demanda activa de quemas prescritas, se podrá avanzar hacia una normativa que facilite su implementación.

¿Por qué es urgente actuar?

Cada verano se repiten los titulares sobre hectáreas calcinadas por los incendios forestales, evacuaciones y daños irreparables. En muchos casos, estos fuegos se producen en zonas donde el monte está totalmente abandonado, con grandes acumulaciones de biomasa y sin gestión activa.

El cambio climático ha aumentado la frecuencia, duración e intensidad de los incendios forestales. Apostar por herramientas como las quemas prescritas puede ayudar a anticiparse, reducir combustible y crear paisajes más resilientes.

Además, esta práctica puede suponer una oportunidad para generar empleo especializado en el medio rural, movilizar empresas forestales locales y dar una nueva función económica al territorio.

Un piloto de quema prescrita en Cuenca

Desde UFIL se propone organizar en 2026 una experiencia piloto en Cuenca, que permita mostrar en la práctica cómo funciona una quema prescrita, qué condiciones deben cumplirse, cómo se solicita el permiso y qué actores deben implicarse. La idea es reunir a propietarios, técnicos de administración y empresas para observar, debatir y extraer aprendizajes.

Este tipo de iniciativas abren camino hacia una legislación adaptada a la realidad forestal de Castilla-La Mancha, que combine prevención de incendios, innovación empresarial y conservación del territorio.

Del fuego enemigo al fuego aliado

Revisar el enfoque tradicional sobre el uso del fuego en los ecosistemas forestales es uno de los principales retos actuales en la gestión forestal. Las quemas prescritas, aplicadas con criterios técnicos y bajo condiciones controladas, representan una herramienta eficaz para la prevención de incendios y la gestión de combustible vegetal.

La experiencia desarrollada en Cataluña y el interés creciente entre técnicos, empresas y administraciones en Castilla-La Mancha muestran que existe una base sólida para avanzar hacia un modelo de gestión más integrado y proactivo del riesgo forestal.

En este contexto, Cuenca se posiciona como un entorno con alto potencial para pilotar e implementar este tipo de intervenciones, contribuyendo a consolidar un enfoque de prevención activa basado en evidencia técnica y colaboración público-privada.

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