Incendios forestales, favorecidos por la acumulación de biomasa seca.
PARA ASOCIACIONES DE PROPIETARIOS FORESTALES
Este documento busca ofrecer una visión más amplia y detallada de los aspectos que influyen en el desarrollo y consolidación de las asociaciones forestales. En él se abordan cuestiones clave como la normativa que regula la gestión de los montes, los sistemas de certificación forestal que garantizan su sostenibilidad, y las estrategias para poner en valor los servicios ecosistémicos que los bosques prestan, entre ellos, la captura y almacenamiento de carbono atmosférico. Además, se analizan las distintas vías de financiación disponibles, tanto de origen público como privado, que puedan respaldar las iniciativas de gestión forestal colaborativa y sostenible.
¿Qué se entiende por “modelos de agregación forestal”?
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¿Por qué son importantes las estructuras de grupo en el sector forestal?
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¿Cuáles son los riesgos asociados al abandono de los bosques?
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Los modelos de agregación forestal son las distintas formas de colaboración libre y voluntaria entre propietarios de terrenos agroforestales o pastorales y otros actores del sector. Su finalidad es agrupar áreas forestales para facilitar la planificación y gestión conjunta a largo plazo, además de fomentar un uso responsable y sostenible de los recursos naturales.
Las asociaciones de propietarios y otros agentes del territorio son esenciales para reforzar la resiliencia de los ecosistemas forestales frente al cambio climático y para afrontar los nuevos desafios ambientales, sociales y económicos.
La gestión activa y compartida de los bosques permite superar problemas derivados de la fragmentación de la tierra, activar las cadenas de suministro locales y contribuir a la conservación y protección del medio ambiente, del paisaje y de las tradiciones rurales. Asimismo, una gestión coordinada y sostenible del territorio facilita la prevención de riesgos hidrogeológicos y climáticos.
Cuando un bosque deja de gestionarse o se abandona, especialmente en zonas rurales o de montaña, la vegetación puede expandirse de forma descontrolada, provocando un deterioro progresivo de la estructura forestal y de los ecosistemas circundantes.
Incendios forestales, favorecidos por la acumulación de biomasa seca.
Inestabilidad hidrogeológica, como deslizamientos o corrimientos de tierra o lodo.
Reducción de la capacidad de absorción de CO2 consecuencia del envejecimiento del arbolado o de las emisiones por la descomposición de ejemplares viejos.
Pérdida de biodiversidad, debido a la ausencia de regeneración de especies que requieren bosques más abiertos, así como por la expansión de especies invasoras.
Disminución de la capacidad de regulación hídrica, afectando procesos como la retención de agua, la evapotranspiración o la recarga de acuíferos.
Degradación del paisaje, tanto en términos de diversidad y equilibrio visual como de salud del ecosistema.
Pérdida de oportunidades recreativas, como senderismo, caza, recolección de setas o actividades deportivas.
Descenso de ingresos locales, al verse afectadas actividades como la agricultura, el pastoreo o la explotación forestal.
Herramienta desarrollada en el marco del proyecto LIFE ClimatePositive, cofinanciado por la Unión Europea.
El proyecto LIFE ClimatePositive cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea a través del programa LIFE. Una iniciativa europea para impulsar la acción climática, la sostenibilidad y la transición hacia modelos más responsables.
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